Las pantallas faciales son equipos de protección individual (EPI) versátiles que se utilizan en diversos sectores y situaciones. Las áreas de aplicación más comunes son:
Medicina y sanidad: Protege a médicos, enfermeras y personal de laboratorio de salpicaduras, gotas y agentes infecciosos.
Industria y fabricación: Protege a los trabajadores de escombros, chispas y salpicaduras químicas en fábricas, talleres y obras de construcción.
Procesado de alimentos: Evita la contaminación manteniendo las normas de higiene en la manipulación y envasado de alimentos.
Laboratorio e Investigación: Protege a los investigadores de salpicaduras químicas, riesgos biológicos y exposición a la luz ultravioleta.
Seguridad y servicio públicos: Utilizado por la policía, el personal de seguridad y los trabajadores sanitarios para protegerse de posibles peligros.
Las pantallas faciales pueden personalizarse para sectores específicos, ofreciendo mayor comodidad, branding y características funcionales en función del entorno de trabajo.